En silencio, Javier me miró.
Con miedo de que notara algún fallo en mi actuación, bajé la mirada y hablé, con la voz dolida:
—Al final, todo esto es culpa de tu hermana. Ella me ha hecho tanto daño… fue responsable de la muerte de mi madre y de que Valerie quedara en estado vegetal. Pero aun así, por ti y por mi hermano, decidí dejar atrás el odio. ¿Por qué sigue tratándome con tanto desprecio?
Exhalé despacio y me dejé caer en el sofá, agotada.
Los gritos agudos de Camila se escuchaban cada vez