—Si no me hubiera esforzado tanto desde el principio, si no te hubiera amarrado a mí por egoísmo, tú habrías encontrado a alguien que de verdad te gustara, te habrías casado con él y habrías sido feliz toda tu vida. Habrían tenido hijos adorables, una familia unida y feliz. Y no estarías como ahora, cargando tanto dolor, con una hija con problemas de salud y tú condenada a no poder concebir nunca más —dijo Mateo, con dolor.
—¡No, no...! —grité, a punto de quebrarme.
—Yo no podría querer a otro h