Gael
El teléfono vibró en mi bolsillo mientras conducía de regreso a casa. Aparqué en el arcén y miré la pantalla. Número desconocido. Normalmente habría ignorado la llamada, pero algo me impulsó a contestar.
—¿Diga?
—Gael... —Su voz. La voz de Aurora. Pero algo estaba mal. Terriblemente mal.
—¿Aurora? ¿Qué pasa? —El pánico se apoderó de mí al instante.
—Tengo a tu chica —una voz masculina reemplazó la de Aurora. Fría. Calculadora—. Si la quieres de vuelta, vas a hacer exactamente lo que te dig