Aurora
El frío me despertó primero. Un frío metálico que se colaba por mi espalda y se extendía por todo mi cuerpo como veneno. Después fue el dolor punzante en mi cabeza, latiendo como si alguien hubiera usado mi cráneo como tambor. Intenté moverme, pero mis muñecas estaban atadas a la espalda con algo que me cortaba la piel cada vez que intentaba liberarme.
Abrí los ojos lentamente. La oscuridad era casi completa, salvo por una débil luz que se filtraba por debajo de una puerta a varios metro