El televisor de la lujosa estancia vibraba con el murmullo incesante de la prensa rosa. Las imágenes, aunque nítidas, parecían sacadas de un sueño febril de alta costura y romance prohibido.
—Como saben, ayer fue la boda de nuestro soltero más codiciado —la voz de la presentadora destilaba una envidia mal disimulada—. A pesar de ser una celebración blindada al público, las filtraciones no se hicieron esperar. La pareja lucía una elegancia superlativa, pero lo que realmente ha encendido las rede