El murmullo en la ciudad no era un simple ruido de fondo; era una marea que lo inundaba todo. Desde las cafeterías más exclusivas hasta las oficinas de diseño, el nombre de Chloe Brown se pronunciaba con una mezcla de lástima fingida y morbo puro. Nadie podía asimilarlo: la gran favorita, la mujer que durante años se perfiló como la futura dueña de los De la Rua, había sido desplazada por una completa desconocida.
Pero lo que realmente alimentaba el fuego del escándalo no era solo el compromiso