—¡Qué! —digo con asombro.
—¿Entonces qué quiere? —preguntó confundida.
—Mira, Evolet, soy un hombre muy mayor como para tener a una joven como tú por esposa. Eso sería ser un pedófilo y no lo soy. Además, yo no me volveré a casar nunca más.
—¿Qué quiere?
—Primero quiero que nos conozcamos bien. Hablaré de todo y yo te diré lo que quiero.
—Está bien, pero quiero que usted me diga toda la verdad, sin importar la que sea. No quiero que me mienta en nada.
—Me parece bien. ¿Qué te p