Kevin regresó a su departamento con el peso de sus propias decisiones martillándole en la cabeza. Se había comprometido, aun estando casado con la mujer que decía odiar. Que ilógico era eso a su parece. En su interior sabía que aquello no era amor, era un castigo. Quería que Eva sufriera, que pagara con creces todo el dolor que él creía que le había causado en el pasado. Si ella había destrozado su vida, entonces ahora sería él quien destrozara la suya.
Los días continuaron su curso como una ma