—Pasó algo, e Iván, el asunto tiene que ver con Raina.
Al oír su nombre, ella miró a Iván y le hizo señas para que pusiera el altavoz.
Iván obedeció, aunque no pudo evitar fruncir el ceño, claramente impaciente.
—Ya, no le des tantas vueltas y suéltalo de una vez. Habla claro —sentenció.
Diego, que sabía perfectamente que estaba interrumpiendo un momento a solas, soltó una risita nerviosa.
—Bueno... es que el ex se metió en un broncón.
En cuanto Iván escuchó lo de "el ex", se le transformó la