Justo cuando sentían que por fin iban avanzando, todo se les volvía a ir a la basura.
A Iván se le cerró el pecho de la pura rabia y la mirada se le puso dura.
—¡Averíguame todo! —soltó furioso—. Empieza por el tipo que se mató. Vamos a dar con el que manda.
Diego asintió de inmediato.
—Ya mandé gente a los tres lugares donde hay tierra roja. Pero hay algo más...
—Dime.
—Marta anda muy rara. Se sale a mitad de la noche y se mete en lugares que dan mala espina... puros sitios abandonados.
Iván e