La invitación de Milena llegó a la mansión Herrera justo cuando Carla estaba en el jardín cuidando sus rosas.
—¿Una reunión de señoras? —Carla miró la tarjeta de bordes dorados y levantó una ceja, sin ocultar su desprecio—. ¿Desde cuándo somos tan amigas? ¿A qué vendrá este numerito ahora?
El mayordomo hizo una pequeña reverencia y contestó con respeto:
—La señora Fonseca insistió mucho en que le encantaría que fuera con sus dos nueras.
Carla lo captó de inmediato. La reunión era puro pretexto..