Enzo se le encimó un poco más. El tufo a alcohol ya era casi insoportable.
—Mira, linda, en la familia Franco hay una regla de oro: los puestos que de verdad valen, los que mandan, son puro apellido. No te comas el cuento de que eres la asistente principal, la realidad es que Jayden te tiene bien checadita.
Raina no cambió el gesto, aunque por dentro las piezas le empezaban a cuadrar.
—Ah, ya veo... —soltó ella con calma—. Así que así está la jugada.
—¡Pero tú ni te estreses! —exclamó Enzo, dánd