En la mansión de los Franco, el ambiente estaba tan pesado que se podía cortar con un cuchillo.
Liam estaba ahí tirado, esos tipos lo habían echado como bulto en medio de la sala.
Tenía la cara pálida... una mancha de sangre le empapaba la entrepierna.
Con un temblor que no podía controlar, señaló a Jayden, que lo miraba desde su sillón con una frialdad absoluta.
—Tío... ayúdame... Iván... él me hizo esto...
Jayden dejó su taza de café sobre la mesa con una calma que daba miedo. Su mirada era p