Del otro lado de la línea se hizo un silencio pesado que duró varios segundos.
—Señora Herrera —la voz de Iván, de pronto, se puso más grave y profunda—, ¿pasan doce días sin saber de mí y lo primero que me preguntas es eso?
—¿Y qué más quieres que te pregunte? —saltó Raina al instante—. ¿A poco querías que te preguntara por qué desapareciste así de la nada?
En cuanto lo dijo, se arrepintió. La pregunta le había salido como un reclamo y sabía que Iván no iba a dejar pasar la oportunidad.
Tal co