Raina sonrió apenas.
—Es puro trabajo y punto. Ya no estoy en edad de andar con niñerías ni de enamorándome de cualquiera.
—Bueno, a Jayden todavía le falta mucho para llegarle a Iván —Julieta se encogió de hombros y luego cambió el tono—. Pero ya en serio, ten mucho cuidado con Marta. Anda de uña y mugre con Fiona y quién sabe qué traen esas dos entre manos.
Raina levantó una ceja.
—¿Y tú cómo sabes que Marta anda en malos pasos?
—Ay, niña, el mundo es un pañuelo —respondió Julieta mientras sa