El aeropuerto era un caos de gente. Iván no tardó nada en ver a Jayden junto a los mostradores. Con su traje gris oscuro, se notaba a leguas entre la multitud mientras miraba su reloj con impaciencia.
A Iván se le ensombreció la mirada. Raina, queriendo evitar un numerito ahí mismo, se le adelantó y habló con firmeza:
—Muchas gracias por el aventón, señor Herrera. Ya puede irse.
Ese "señor Herrera" era como muro que ella levantaba para marcar su distancia. Iván apretó la mandíbula.
Juraba que