En el reservado VIP del Club Platino, la luz estaba bajita y el licor brillaba con tonos rojos en los vasos.
Iván estaba tirado en el sofá de cuero. Le daba golpecitos al vaso con los dedos, según él muy tranquilo, pero se le notaba a leguas que estaba que echaba chispas.
Diego entró y se topó con la escena. Soltó una risita y se acercó con su tono burlón de siempre.
—Miren nomás... ¿qué le pasa al señor Herrera? ¿Me llamó a medianoche nada más para verlo aquí sufriendo?
Iván ni siquiera levan