Raina no soltó ni una sola lágrima, pero para Iván, verla así era mucho peor que verla hecha pedazos.
Él conocía de sobra ese sentimiento: cuando el dolor es tan profundo que las lágrimas se quedan atoradas antes de salir. Raina estaba llorando por dentro.
El entierro fue algo íntimo, solo asistieron los amigos más cercanos de la clínica.
Julieta también pasó por ahí y le llevó un ramo de lirios blancos.
Al terminar, la mujer que siempre había sido el mayor apoyo de Raina se convirtió en una