—Esas mujeres se morían por mí, así que me daban lo que quería sin que yo moviera un dedo...
Nelson soltó su cuento, una historia que era justo lo que Raina se imaginaba: puro teatro de estafas y mentiras donde, por increíble que parezca, más de una cayó redondita.
Dicen que el amor te apendeja, y este tipo era la prueba viviente.
Pero su madre, Mayuri, no tenía en qué caerse muerta. ¿Por qué se fijó en ella? ¿Fue solo para aprovecharse de su cuerpo?
Raina prefirió tragarse la pregunta... sent