—¡Ni idea! —Diego sacudió la cabeza y agregó—. Y para colmo, tiene el celular apagado.
Desde que se filtró todo, Raina lo dejó en visto y lo borró del mapa. Cada vez que intentaba llamarla, lo mandaba directo al buzón... lo tenía bloqueado.
Hace un momento, cuando los reporteros preguntaron por ella, Diego volvió a intentar, pero el teléfono ya estaba muerto.
Iván le lanzó una mirada gélida.
—Más te vale encontrarla.
¿Cómo? ¿Eso era una amenaza? ¿Y él qué culpa tenía?
Al ver la cara de pocos a