Ese asunto seguía en el aire, y la salud de Celia nada más no daba señales de mejoría.
Desde que había vuelto al país, su estado se había estancado por completo. Ya no se veían esos pequeños avances de cuando estaban en el extranjero
—Doctor Artom, ¿entonces qué sigue? ¿Solo nos queda cruzarnos de brazos y esperar? —Raina no podía ocultar la angustia en su voz.
Aunque en el fondo Raina no esperaba que Celia despertara y diera la cara por ella, sí se moría por verla mejor y que volviera a ser un