—Lo sentimos, el número que marcó no puede contestar en este momento...
Iván escuchó la grabación, miró la pantalla un segundo y guardó el celular.
A Oliver le recorrió un frío por la espalda.
—Eh, yo...
—Más te vale que no le pase nada —soltó Iván. Se dio media vuelta y se fue sin esperar respuesta.
Oliver apretó los labios.
—Ella misma dijo que estaba bien —murmuró.
Alzó la vista hacia la lámpara del pasillo y soltó el aire, resignado.
—A ver, Dios... que de verdad esté bien, ¿sí?
Raina encade