En el fondo, Raina sabía que esa pregunta sobraba.
El día que Selena le entregó el collar de su madre, también soltó gran parte del rencor que llevaba encima. Con ese gesto, le dejó claro que, si algún día quería buscar a ese hombre, no iba a reprocharle nada.
Aun así, Raina necesitaba escucharlo de viva voz.
La muerte de su madre había sido la herida más profunda en la vida de Selena. Durante años, ese dolor agudo tenía nombre y apellido: el de aquel hombre.
Más de una vez, Raina había llegado