Alessandro dio dos pasos hacia ella, su mirada era pura tormenta.
—¿Pensabas escaparte en medio de la noche? —preguntó con voz baja y peligrosa.
Valentina tragó saliva. El teléfono en su bolsillo parecía quemarle la piel.
—No me estoy escapando —mintió—. Solo… necesitaba aire.
Alessandro soltó una risa seca que no tenía nada de humor.
—¿A las once de la noche? ¿Vestida como si fueras a robar un banco?
Se acercó más. Valentina retrocedió hasta que su espalda chocó contra la puerta.
Él puso una m