La mansión estaba completamente en silencio. Solo se escuchaba el sonido de los tacones de Valentina mientras subía las escaleras al lado de Alessandro. Llevaba puesto el vestido de novia blanco que él había elegido, y aunque era una boda falsa, se sentía extrañamente pesada.
Ninguno de los dos había hablado desde que salieron de la ceremonia. El juez había firmado los papeles, les había tomado las fotos obligatorias, y ahora… ya eran legalmente marido y mujer.
Alessandro abrió la puerta de la