Valentina abrió los ojos cuando los primeros rayos de sol entraron por las cortinas. Le tomó varios segundos recordar dónde estaba. La enorme cama, las sábanas de seda negra, el olor a perfume caro que flotaba en el aire… Todo le recordó que ya no estaba en su pequeño apartamento.
Estaba en la mansión de Alessandro Valtieri.
Y ahora era su esposa.
Se sentó lentamente en la cama. La habitación estaba en completo silencio. Alessandro no estaba. La almohada a su lado seguía perfectamente acomodada