Damián salió a paso veloz, Hansel y yo lo seguimos, en silencio caminamos hasta salir de la casa, y justo cuando pusimos un pie en el patio la verja se abrió y dos camionetas entraron por ella.
—Saca a la mujer del sótano y llevala a otra habitación— ordenó Damián a Dan quien enseguida asintió y salió disparado a hacer lo que le pedían.
Miré atentamente como los guardias empezaron a bajar de ambas camionetas, algunos entraban a la casita detrás de nosotros después de saludar a Damián con respet