Habían pasado dos semanas desde que supe de mi embarazo, y en esté tiempo todo en la casa estaba relativamente normal. Damián seguía presentando síntomas pero éstos eran más frecuentes en las mañanas. En cuanto a su humor estaba muy bien, aunque en ocasiones lo percibía extraño, perdido en sus pensamientos.
—Ya se les acabó el amor— se burló Clarisse, la miré y luego al lugar dónde su vista estaba pérdida.
A través de las puertas de cristal de la segunda sala de estar– esa que estaba ubicada en