Casi no había podido dormir en toda la noche, mi mente estaba divagando de un lado a otro, no podía dejar de pensar en el test y su maldito resultado. Después que me permití llorar hasta que ya no pude más, recogí el pedazo de plástico que había tirado en el piso y luego lo escondí en la última gaveta de mi mesita de noche. No quería que nadie supiera nada.
El cuerpo del rubio sobre mi espalda empezó a moverse, quitó su pierna de encima de mí y luego me sentí nuevamente libre cuando su cuerpo v