—No deberías descartar lo que te dije— insistió Amelie.
—No es eso Lie. — susurré— Nos vemos luego— me despedí y salí de la cocina rumbo a mi habitación. No quería seguir con ese tema.
Había pasado una semana y un día desde que Damián se fué a Seattle. Habíamos hablado todos los días por mensajes, y por las noches hacíamos llamadas de video hasta que uno de los dos se quedaba dormido. Su último mensaje fué ayer a las seis de la tarde, el mensaje de texto decía que estaba a punto de abordar el a