El sonido de la puerta me despertó, abrí los ojos lentamente y sin moverme de mi lugar pude ver a Damián vestido con un albornoz azul oscuro que le llegaba un poco más arriba de las rodillas. En sus manos traía un pequeño plato con un gran trozo del pastel que Carmen había preparado para mí.
Aún no se había dado cuenta que estaba despierta, por lo qué mientras metía un pedazo de pastel en su boca, lo ví caminar hacia los sofás dónde seguían los regalos de las chicas, los cuales aún no había vis