Las voces a su alrededor se volvían cada vez más desagradables.
Luna ya estaba a punto de estallar de rabia, pero justo cuando iba a perder el control, Sofía le tomó la mano y negó con la cabeza.
Luna tenía una familia que proteger, y los Rodríguez no podían darse el lujo de hacer enemigos en este círculo.
Mariana, al ver eso, se adelantó y dijo:
—Señorita Sofía, sé que te molesta que Alejandro esté celebrando mi cumpleaños, pero Paco no tiene la culpa. No hay necesidad de desquitarte con él.
Mi