Escuchando las voces de sus compañeras, Lola casi terminó creyéndose la historia. Por un instante olvidó quién era en realidad y se dejó llevar por la ilusión de convertirse en la prometida de Alejandro.
Pero pronto la realidad la golpeó: Alejandro había defendido a Sofía incluso a costa de humillar a Mariana. Esa idea le encendió de nuevo la incertidumbre.
¿Sería posible que Alejandro realmente hubiera empezado a sentir algo por Sofía?
No… si se tratara de Mariana, ni una palabra habría dicho.