El director, al ver a la profesora vigilante todavía pasmada, se acercó y preguntó:
—¿Qué haces ahí parada? ¿Cómo contestó la señorita Valdés?
La maestra, sin saber cómo responder, le entregó directamente el examen.
El director bajó la vista: las páginas estaban llenas de respuestas, todas bien estructuradas, claras y con un nivel sorprendente.
Incrédulo, hojeó las últimas preguntas. También impecables.
—¿No habrás filtrado las respuestas?
La profesora agitó las manos con nerviosismo.
—¡No, abso