Silvia seguía gritando y armando un escándalo sin importar el lugar ni la gente que la rodeaba. Su padre, al verla perder el control frente a tantos líderes, no dudó en soltarle una bofetada.
¿En qué clase de ocasión creía que estaba?
¿Cómo se atrevía a hacer semejante espectáculo?
El señor Morales, al fin y al cabo, no era más que un pequeño accionista dentro del consejo escolar, alguien que apenas había comprado su asiento y que siempre tenía que medir cada palabra frente a los demás directivo