Al escuchar esas palabras, el jefe académico, se quedó pasmado.
¿Todos expulsados?
—Pero… son del consejo estudiantil…
—No me importa de dónde sean. Si provocaron a quien no debían, ahora pagarán las consecuencias —soltó el director con dureza.
Lo único que quería era encontrar a alguien que cargara con la culpa. Mientras él pudiera dar una explicación a Alejandro, salvaría su propio puesto.
Romano se pasó la mano por la frente, incómodo:
—Director, esas publicaciones ya salieron de la escuela.