Capítulo 238
La típica señorita de familia, criada entre paredes y sin poner un pie fuera, era exactamente lo que la señora Rivera consideraba el ideal de una nuera.

Vaya, pues perfecto.

Así Alejandro dejaría de controlarla todo el santo día.

Alejandro no pasó por alto la chispa de satisfacción que se dibujó en el rostro de Sofía.

Al verla, un fuego súbito le quemó el pecho.

¿De veras ansiaba tanto que él buscara a otra mujer?

—En un principio yo estaba muy de acuerdo con su compromiso —dijo la señora Rivera
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Limoncito27_7Rayos, hasta ganas me dan de ponerme a estudiar, me hace cuestionar mucho todo esto, debería buscar la manera de seguir estudiando otros temas, tal vez leyes o programación. No se algo haré al respecto
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