Es cierto que el Grupo Valdés estaba atravesando una crisis, pero sus redes de contactos y su cadena de producción seguían siendo sólidas. Si no fuera así, ¿por qué Alejandro habría aceptado casarse con ella?
Todo se reducía a eso: el prestigio de décadas del apellido Valdés, los técnicos experimentados, la red de relaciones que Sofía había heredado.
—Abuela —dijo Sofía con firmeza—, todavía no soy oficialmente parte de la familia Rivera. Y la empresa fue lo único que me dejó mi padre. Tomás...