La nieve caía con una calma casi burlona sobre Moscú. Afuera, la ciudad dormía bajo un manto blanco, pero dentro de la Mansión Baranov, nada estaba en calma. Eran las cinco de la mañana cuando las puertas se abrieron. Mikhail entró, con el abrigo oscuro cubierto de copos de nieve que se derretían lentamente al contacto con el calor del recibidor. Viktor y Dimitri lo siguieron unos pasos detrás, pero al ver la figura que los esperaba al pie de la escalera, se detuvieron.
Veronika.
Vestía un cami