Punto de Vista de Elena
—Es un certificado de adopción. —las palabras salieron de mi boca con más torpeza de la que hubiera querido, palabras que jamás esperaba pronunciar, aunque las escuchó perfectamente.
Dejó de comer y se quedó con la boca ligeramente entreabierta por la impresión, mientras buscaba a Tomás con la mirada, quien permanecía a mi lado.
—Ah, claro. Dios mío, hace tanto de eso. —colocó los cubiertos sobre la mesa y se secó delicadamente la comisura de la boca con la servilleta.
—¿