Punto de vista de Jorge
Las puertas negras se cerraron con un golpe seco y el motor de la camioneta volvió a encenderse para alejarse lentamente... llevando a mi tía en su último viaje a casa.
Todos debían seguirla, excepto Clío y yo. Iríamos en un par de días para el funeral, pero no podía dejar la Manada del Desierto Ámbar por mucho tiempo... no hasta asegurar el lugar y garantizar que tendría una manada a la que regresar. No sería la primera vez en la historia que una manada se levantaba cont