Sabía con certeza que él también quería esto, que me quería a mí...
Hasta que parpadeó, salió del deseo que sentía por mí solo para recordarse a sí mismo que yo no era ella.
Lo observé, lentamente.
Observé la forma en que sus ojos escudriñaban los míos antes de bajar a mis labios, vi el cambio en sus ojos... no necesitó decir las palabras, pude verlo desarrollarse de primera mano.
Su frío rechazo.
De repente, esas manos que habían encendido un fuego apasionado dentro de mí, ese hormigueo por su