—Clío, realmente deberías confiar más en tus padres.
—Sophia, por favor —le supliqué, desesperada.
—Necesitas una noche para pensarlo. Tengo una cita temprano, pero puedes venir a las ocho en punto. Si sigues sintiendo lo mismo que ahora, entonces tomaré las medidas necesarias.
—Gracias.
—Llega a tiempo, puedo liberar mi agenda a primera hora para evitar testigos... si llegas después, tendrás que esperar un día más.
—Lo entiendo —me levanté de la silla y caminé hacia la puerta de la oficina.
—Cl