—Está en la ducha... ya sabes... —Se encogió de hombros con una sonrisa de complicidad. Él se estaba limpiando, acababa de acostarse con ella...
Mi corazón, que ya se había hundido al verla, sentía como si estuviera atrapado en una caída libre interminable hacia las profundidades de la tierra. Hacia la oscuridad.
—Lo siento... —murmuré mientras cerraba la puerta, apoyando la espalda contra ella mientras intentaba volver a respirar. Mi pecho palpitaba, mientras mi corazón intentaba salirse de mi