—¿Qué? —La actitud derrotada de Héctor destrozó mi corazón ya quebrado.
—La Alfa Carla exigió que le colocaran un soporte vital... puedo llevarte con ella ahora —respondió con un tono tenso.
—No entiendo —murmuró Héctor, pasándose las manos por el cabello antes de posarlas en la mandíbula.
—Su corazón falló... lo mantuvimos latiendo, pero a través de máquinas.
—No... —gritó Javier, empujándome y abriéndose paso a través de las puertas dobles... Héctor y yo detrás lo seguimos. Subimos tres tramos