La joven loba caminó por los pasillos del gran castillo, en compañía de los guardias. Su rostro demostraba tranquilidad, aunque en su interior el miedo la inundaba; siempre creyó que pasaría inadvertida en medio del pueblo. Después de todo, los Alfas no están preocupados más que en sus vidas y acumular riquezas, o eso era lo que ella pensaba.
El guardia golpeó una de las fastuosas puertas y esperó. Se oyó la voz de Namar en su interior, permitiendo el paso.
El guardia abrió la puerta, allí est