La voz de Astrid se detuvo, cuando vio a Emir frente a ella. El joven Beta resistió el impulso de ir hacia ella, esperando descubrir la reacción de la loba.
- Samir, puedes dejarlo, yo le atenderé
Samir hizo una reverencia y se alejó.
- Puede entrar… - La joven loba se dirigió a Emir y luego se volteó ingresando nuevamente a la consulta. Emir le siguió.
Entraron ambos y Astrid cerró. Cuando se volteó a verle, el joven Beta se abalanzó sobre sus labios con necesidad, y ella le correspondió. S