Hazú corrió por los pasillos de palacio con gran apuro y preocupación. Sabía que la noticia que debía dar pondría en juego su cabeza, sin embargo, estaba condenado: Se le había encomendado la misión de dar las nuevas con respecto al estado de salud de su Luna, quien se encontraba en proceso de parto del heredero de la manada.
El encargado de los esclavos, golpeó la puerta de los aposentos del Alfa con gran angustia. Para cuando Alfa Caleb le permitió el paso, no sentía las piernas debido a la