No volví a ver a ese hombre en todo el día, al mediodía me fui a la cocina y preparé algo de comer, aunque comí yo sola en la cocina. Al día siguiente cuando me desperté, me quedé sentada en la cama un momento, viendo enfrente de mí un precioso vestido blando, sin velo, pero habían unos zapatos blanco con la punta rodeada de lo que me parecían diamantes. Me levanté de la cama, bastante intrigada, pues si, el dia anterior me dijo de casarnos pero no me imaginaba que sería al dia siguiente, asi q