A partir de ese día, empecé a trabajar otra vez en la empresa de Carlo, los que ya me conocían se alegraron de volver a verme y los que no me conocían, me miraban como si fuera una oportunista. En principio trabajé en el despacho de Carlo, pues él quería tenerme bien vigilada. Enseguida me puse a dibujar algunos patrones que me venían a la cabeza, junto con Aaron, rectificamos, arreglamos e intentamos que fuera un diseño muy especial para las mujeres coquetas y que se lo podían permitir. Una ve